No hay genio sin un grano de locura (Aristoteles).


Sin duda, la Ley de Emprendedores supuso un gran avance en nuestro marco legislativo para paliar las deficiencias que han venido caracterizando a nuestro modelo de relaciones laborales, y la ausencia de una mayor iniciativa emprendedora entre los más jóvenes. 

La falta de mentalidad de la sociedad para valorar la actividad emprendedora y la asunción de riesgos ha sido sin duda otro de los aspectos que ha frenado muchos proyectos en nuestro país.

Es necesario que nos posicionemos mejor ante aspectos como la facilidad para hacer negocios, actividades empresariales que impulsen ganancias de productividad frente a las actuales rigideces del actual marco normativo, y en consecuencia se genere empleo.

Bajo esta premisa surgió la Ley de emprendedores, para eliminar barreras normativas, facilitar la financiación, investigación, innovación, utilización de nuevas tecnologías de la información y comunicaciones.

Al menos eso es lo que se desprende del preámbulo de la norma.

Veremos si un futuro próximo nos demuestra que se ha conseguido este propósito emprendedor.




Pero entonces, ¿no somos emprendedores los que no hemos nacido bajo el amparo de esta nueva Ley?.


Nos gusta leer experiencias sobre emprendedores, y podemos concluir que somos muchos los que hace una década, nos lanzamos con nuevos proyectos a un futuro que por aquel entonces era desconocido.


Los hay de conocidos, como los fundadores de EVERNOTE, TUENTI, GALENICUM o PROFFETIONAL GROUP, que apostaron por emprender hace años en España. Y nos encontramos muchos desconocidos, o al menos con menor  repercusión mediática.

Pero sin duda de sus experiencias y de las nuestras, podemos concluir que todos tenemos un mismo denominador común:


      • Empezaron y empezamos con pocos recursos. Algunos propios, otros con apoyo de familiares. Pero ninguno tuvo ayuda de ninguna Administración pública.
      • En la juventud está la locura y prácticamente todos teníamos menos de 30 años.
      • Todos hemos aprendido a levantarnos después de cada zancadilla.
      • Algunos abandonaron trabajos relativamente estables para liderar un proyecto propio, empezando de cero.
      • Vimos oportunidades ante cada dificultad.
      • No contábamos con sueldos, y, en ocasiones no disponían de oficina.
      • Apostamos por elaborar un plan estratégico y puede que al principio fuera una travesía por el desierto.
      • Disfrutamos de nuestro trabajo.
      • Nuestro pensamiento no está en nuestros competidores, sino en la satisfacción del cliente.
      • Posiblemente no sabemos de todo, pero nos rodeamos de LOS MEJORES.
      • Pero sobre todo se apostó por la innovación en el servicio, sea del sector que sea y CREEMOS EN NUESTRO PROYECTO.



Y tal vez estemos un poco locos para hacer lo que hicimos hace más de una década, emprender en España, pero CREEMOS en el proyecto.



“Un hombre con una nueva idea es un loco hasta que ésta triunfa”.

Mark Twain.

Laura Mollá Enguix (Socia fundadora GMR Management) | 19 mayo 2015